CIBERCULTURA, COMO UNA NUEVA REALIDAD
En el mundo de hoy, la
tecnología ya no sólo es una herramienta útil para el desarrollo y difusión de
ideas. También se ha convertido en un espacio para el intercambio de las
mismas, el desarrollo de iniciativas y la expresión política. Ya no podemos
hablar sólo de internet, ni tampoco de un espacio virtual, ya se habla de
cibercultura, quien ha cambiado dramáticamente nuestra forma de comunicarnos y
relacionarnos socialmente.
Cibercultura es la cultura
que está emergiendo del uso del ordenador como instrumento para la
comunicación, el entretenimiento, el aprendizaje y el mercado electrónico.
Es la cultura nacida de la aplicación de las nuevas tecnologías de la
información y comunicación como internet.
La relación existente entre cibercultura y cultura forma parte de lo que
podemos denominar "Cultura Universal", pero la diferencia específica
del sentido de estas, es la reflexividad, la primera de ellas busca
sistematizar conocimiento y competencia práctica en la acción para ciertos
fines sociales. Por su parte la cibercultura busca lo mismo, pero con el
énfasis en la mirada en los componentes de orden y organización, no sólo busca
conocimiento y competencia, sino la estructura y orden; es decir incluye a la
cultura y la reorganiza.
La cibercultura se encuentra
inmersa en la cibernética y es por ello que sus usos se pueden citar los
siguientes ejemplos: la descarga de una imagen en la red, el envío de un
mensaje de un celular a otro, los juegos de roll en foros de discusión, todas
estas son situaciones en las que se está teniendo contacto con una o varias
personas sin realmente convivir físicamente en ese lugar.
A pesar de los beneficios que
trae consigo el desarrollo de la cibercultura, el problema más grave de ella
según D. Sàiz en su ensayo titulado ‘‘La cibercultura y sus problemas’’, es que las personas tienden
a acostumbrarse a la ausencia física de los individuos, a lo que llama
“presencia digital”. Fenómeno diferente al de medios como el de la
televisión. La gran diferencia entre estos dos es que el mundo digital nos
exige participación al ofrecernos la posibilidad de que seamos participes de la
producción de información y no solo espectadores como con la televisión. En
pocas palabras el mundo digital está ahí y pide participación, pide actividad,
de ahí la presencia, no tanto fantasmal, sino digital y con una nueva
identidad.
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