La tecnología no reemplaza al médico sino que le exige más
La evolución de las maquinarias hace que hoy se puedan obtener imágenes de
alta resolución en menos tiempo y con menos invasividad para el paciente. Una
institución porteña anunció esta semana la incorporación de equipos de alta
gama. Para la especialista Silvia Vázquez, se trata de “un cambio de paradigma
en los diagnósticos”.
Cuando en 1976 llegó
al país el primer tomógrafo computarizado, producir una imagen del cerebro
tardaba una hora y media. “El paciente tenía que estar inmovilizado durante
todo el examen o se recurría a la anestesia. El tomógrafo era tan grande y
pesado que lo instalamos en un garaje”, recordó Silvia Vázquez, hoy jefa del
Departamento de Diagnóstico por Imágenes de FLENI.
En la actualidad, los avances tecnológicos en medicina permiten obtener
imágenes en dos y tres dimensiones en tan sólo nueve segundos, sin la necesidad
de someter al paciente a estudios invasivos (o por lo menos, no tanto como
antes). “En el caso de un accidente cerebrovascular, donde la velocidad del
diagnóstico es clave, la angiografía por tomografía de los vasos
intracerebrales nos permite establecer rápidamente si existe obstrucción y si el
paciente necesita tratamiento médico o quirúrgico”, sostuvo Vázquez respecto de
las bondades del nuevo tomógrafo computado volumétrico de 64 cortes que
incorporó FLENI, junto a un resonador magnético de alto campo y el primer
equipo Spect/CT del país que permite obtener información funcional y anatómica
de los órganos. “Esto significa un cambio de paradigma en el diagnóstico por
imágenes”, se envalentonó.
Latidos. A diferencia del cerebro, el corazón es un órgano en movimiento
permanente, y si las imágenes no son muy rápidas no se puede tener una buena
resolución. Los nuevos equipos permiten registrar cada latido del corazón,
independientemente de su frecuencia y ritmo. “Hoy se puede hacer un estudio de
las arterias coronarias y cavidades cardíacas en cinco segundos, con el máximo
detalle vascular y con la mitad de la dosis de radiación”, explicó Vázquez.
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El equipo Spect permite obtener datosdetallados de los órganos. Por ejemplo, del corazón |
En el caso del resonador magnético, el equipo tiene aplicaciones tanto en
la detección precoz de la enfermedad coronaria como en el diagnóstico de
tumores cerebrales, malformaciones congénitas y lesiones causales de epilepsia
y esclerosis múltiple.
Pero el éxito de estas nuevas tecnologías depende de que los técnicos,
radiólogos y médicos conozcan el funcionamiento de los equipos y estén
capacitados para analizar la información que brindan las imágenes. “La
tecnología no suplanta al médico, sino que le exige mayor capacitación y una
actualización permanente”, afirmó Vázquez. Para Ramón Leiguarda, presidente de
FLENI, “es necesaria la asociación de la tecnología con la capacitación e
investigación”. La institución sin fines de lucro, solventada por
“benefactores” (como la Fundación Pérez Companc) y que el año próximo cumple 50
años, planea continuar con su inversión en nuevos equipamientos de salud.

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