viernes, 23 de marzo de 2012


La tecnología no reemplaza al médico sino que le exige más
La evolución de las maquinarias hace que hoy se puedan obtener imágenes de alta resolución en menos tiempo y con menos invasividad para el paciente. Una institución porteña anunció esta semana la incorporación de equipos de alta gama. Para la especialista Silvia Vázquez, se trata de “un cambio de paradigma en los diagnósticos”.
            Cuando en 1976 llegó al país el primer tomógrafo computarizado, producir una imagen del cerebro tardaba una hora y media. “El paciente tenía que estar inmovilizado durante todo el examen o se recurría a la anestesia. El tomógrafo era tan grande y pesado que lo instalamos en un garaje”, recordó Silvia Vázquez, hoy jefa del Departamento de Diagnóstico por Imágenes de FLENI.
En la actualidad, los avances tecnológicos en medicina permiten obtener imágenes en dos y tres dimensiones en tan sólo nueve segundos, sin la necesidad de someter al paciente a estudios invasivos (o por lo menos, no tanto como antes). “En el caso de un accidente cerebrovascular, donde la velocidad del diagnóstico es clave, la angiografía por tomografía de los vasos intracerebrales nos permite establecer rápidamente si existe obstrucción y si el paciente necesita tratamiento médico o quirúrgico”, sostuvo Vázquez respecto de las bondades del nuevo tomógrafo computado volumétrico de 64 cortes que incorporó FLENI, junto a un resonador magnético de alto campo y el primer equipo Spect/CT del país que permite obtener información funcional y anatómica de los órganos. “Esto significa un cambio de paradigma en el diagnóstico por imágenes”, se envalentonó.
Latidos. A diferencia del cerebro, el corazón es un órgano en movimiento permanente, y si las imágenes no son muy rápidas no se puede tener una buena resolución. Los nuevos equipos permiten registrar cada latido del corazón, independientemente de su frecuencia y ritmo. “Hoy se puede hacer un estudio de las arterias coronarias y cavidades cardíacas en cinco segundos, con el máximo detalle vascular y con la mitad de la dosis de radiación”, explicó Vázquez.

El equipo Spect permite obtener datos

 detallados de los órganos. Por ejemplo, del corazón

En el caso del resonador magnético, el equipo tiene aplicaciones tanto en la detección precoz de la enfermedad coronaria como en el diagnóstico de tumores cerebrales, malformaciones congénitas y lesiones causales de epilepsia y esclerosis múltiple.
Pero el éxito de estas nuevas tecnologías depende de que los técnicos, radiólogos y médicos conozcan el funcionamiento de los equipos y estén capacitados para analizar la información que brindan las imágenes. “La tecnología no suplanta al médico, sino que le exige mayor capacitación y una actualización permanente”, afirmó Vázquez. Para Ramón Leiguarda, presidente de FLENI, “es necesaria la asociación de la tecnología con la capacitación e investigación”. La institución sin fines de lucro, solventada por “benefactores” (como la Fundación Pérez Companc) y que el año próximo cumple 50 años, planea continuar con su inversión en nuevos equipamientos de salud.

 

 

 

 

 

 



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